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martes, 20 de enero de 2015

Muffins de turrón (alguno me va a odiar...)


Si algo caracteriza esta época es que el mundo se vuelve loco con los propósitos de año nuevo: que si cuidarse más, hacer más ejercicio, aplicarse en los estudios… Toooodo promesas llenas de intención pero muy poco realismo. Y no es porque no queramos conseguirlo, ojo! Es que nos obsesionamos demasiado con objetivos que queremos conseguir casi de inmediato.


Hombre, si quieres bajar esos cinco kilillos que has cogido en Navidades, no culpes a la báscula si sólo has conseguido perder medio kilo en una semana… Es que esa es otra, este debe ser el mes que más gente empieza las dietas, en parte para compensar los excesos navideños, y en parte como un plan anticipado de la operación bikini (que quedan aún 6 meses para el verano, relax everybody!!). Y eso no está mal, siempre que nos cuidemos y no hagamos locuras como dejar de comer carbohidratos, saltarnos comidas, o ir a trabajar sin desayunar (ya, ya sé que vosotros no lo hacéis y coméis con cabeciña, pero ya he escuchado a más de uno con estas cantinelas…). 


Por eso sé que muchos os echaréis a mi cuello por haber publicado esta receta. Sí, otra vez es dulce. Sí, lleva turrón. Sí, os recordará a esa época que ahora sólo queréis olvidar en la que ha habido (seguro) más de una indigestión. Pero a veeeer, os explico. 


Estoy convencida de que más de uno de vosotros tiene todavía por casa alguna que otra sobra de las Navidades; que si un cachito de panettone que no hubo valor a terminar, alguna que otra tableta de turrón, polvorones que a este paso seguirán intactos en diciembre de este año… En mi casa esto es una realidad, amigos, y ya os dejo claro que aquí NO SE TIRA NADA. Bueno, nada que no esté estropeado, por supuesto. Y esta receta de aprovechamiento es perfecta para que sorprendáis a vuestros familiares y amigos a la vez que le sacáis partido a ese turrón que quedó olvidado en el fondo del armario. Además, para vuestra alegría, he hecho unas cantidades bastante ajustadas, que tampoco queremos alimentar al ejército de tierra! (aunque en alguna casa por Navidad se da precisamente esa impresión…).


Están muy buenos, la verdad, aunque ganan mucho recién hechos. Así que, ¿a qué esperáis, os atrevéis con estos deliciosos muffins de turrón?

Receta de Muffins de turrón de almendras 
- 50 gr de turrón de Jijona (turrón de almendra o turrón “del blando” de toda la vida)
- 25 gr de azúcar blanco
- 30 gr de azúcar moreno
- 110 gr de harina
- 4 gr de levadura
- 20 gr de almendra laminada
- 1 huevo
- 40 gr de mantequilla
- 50 ml de leche semidesnatada

En primer lugar, necesitamos que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente. El huevo debéis sacarlo de la nevera con una hora de antelación, aproximadamente, y lo mismo ocurre con el turrón, si lo guardáis en frío. La mantequilla no es necesario, porque la vamos a derretir.

Precalentamos el horno a 200 º.

Preparamos primero los ingredientes secos. En un bol, echamos la harina, los dos tipos de azúcar y la levadura. Desmigamos el turrón con las manos, o con ayuda de un tenedor, si no queremos mancharnos, y lo añadimos al recipiente. Con ayuda de un mortero, majamos ligeramente la almendra laminada, para que nos quede crujiente una vez la añadamos a la masa. La echamos al bol con el resto de ingredientes secos. Mezclamos todo bien con una cuchara.

En otro bol, vamos a mezclar los líquidos: batimos el huevo y añadimos primero la mantequilla derretida (20 segundos al microondas), y después la leche. Mezclamos todo muy bien con la ayuda de unas varillas. 

Ahora echaremos la mezcla líquida sobre los ingredientes secos. Con ayuda de una lengua de cocina mezclaremos bien la masa hasta que sea homogénea, pero sin sobrebatirla demasiado: debe quedar jugosa, no esponjosa. Con unas 10 vueltas será suficiente. Dejamos reposar esta masa unos 5-10 minutos, y mientras prepararemos nuestras cápsulas para muffins. A mí me gusta emplear cápsulas de papel por lo cómodas que son a la hora tanto de servirlos como de hornearlos, porque nos ahorran el estar lavando moldes después de hacerlos. Yo decidí combinar un poco los tamaños, y por eso veis que tengo muffins de tamaño normal y mini muffins. Vosotros podéis hacer como queráis; eso sí, tened en cuenta que es poca masa, y para estas cantidades yo recomiendo hacerlos pequeños. 

Rellenamos las cápsulas, bajamos la temperatura del horno a 180º y horneamos durante 10-15 minutos. Antes de sacarlos, comprobamos con un palillo que al clavarlo este salga seco.

Dejamos templar sobre una rejilla.


Como veis, con esta receta salen unos 25 minimuffins, aunque yo decidí hacer 14 pequeños y tres más grandes, para el desayuno. 


Están muy ricos recién hechos, yo es como más recomiendo tomarlos, una vez se hayan templado. Son perfectos para acompañar el café ya que tienen un sabor a almendra muy agradecido que combina perfectamente. En mi casa tuvieron mucho, mucho éxito, así que de verdad os los recomiendo.

Yo para esta receta me he inspirado en esta de Le parfum de la cuisine, aunque con muchos cambios, como podréis comprobar. Las cantidades las podéis doblar perfectamente, y también admite substituciones; por ejemplo, podéis hacerlos con harina de arroz y que sean aptos para celíacos. La receta suele hacerse con harina de trigo, pero yo usé una mezcla de harinas casera que tenía trigo fundamentalmente, pero también espelta integral, maíz y avena. Podéis adaptarla a vuestro gusto.


Ahora creo que lo mejor es que vuelva al trabajo, que tengo pendiente la entrega de un ensayo y teniendo en cuenta que mañana es el día límite… más me vale ponerme a ello. Además, el resto de la semana la tendré libre para poder experimentar un poquito más en la cocina, y ya tengo pensada mi próxima receta. Esta vez sí, salada. Así os doy un poco de tregua con los dulces, seguro que lo agradeceréis eh? :)

Probad los muffins y contadme con qué os gustaría acompañarlos, o qué le añadiríais, ya sabéis que me encantan vuestros comentarios ¡no os cortéis!

Un besiño!

Información nutricional de los Muffins de turrón 
Calorías totales: 1125,5 kcal
Calorías por ración (25 raciones/minimuffins): 45 kcal

miércoles, 31 de diciembre de 2014

¡Galletas para despedir el año!


¡Hola a todos! Esta es mi última entrada del año, siiii, ¡¡adios 2014, hola 2015!! Y qué mejor despedida le puedo hacer yo a este año tan importante en mi vida, que regalándole mis últimas horas en él horneando estas deliciosas galletas glaseadas, decoradas especialmente para la ocasión, por supuesto. 


Es que este año ha sido muy intenso, y muy importante en mi vida, por tantísimas cosas que si me pusiera a escribirlas tendríamos aquí entrada para leer durante todo el 2015. Tanto en el terreno personal, como en el profesional, ha sido un auténtico torbellino, y un año de muchísimas emociones. De risas y llantos, de despedidas y bienvenidas. Pero en general ha sido un buen año, y viendo cómo está el mundo, no me puedo quejar, nada en absoluto.


Esta entrada va a ser breve, más que nada porque es tarde y quiero que la podáis disfrutar antes de que den las campanadas. Y porque no creo que necesitéis mucho más que saber que estoy encantada con el nuevo rumbo que está tomando el blog, y que es en gran medida por vosotros, los que lo leéis, que estáis ahí aunque no os vea, pero que sé que lo apoyáis de corazón. Y para todos los que habéis ido comentando en los últimos posts, me encanta poder comunicarme con vosotros y hablar de lo que más nos gusta: la cocina.

Por eso, esta entrada también os la quiero dedicar, para daros las gracias por estar ahí detrás, leyéndome y viendo mis creaciones. Sin vosotros el blog no sería lo mismo. Gracias de corazón. 

Y ya que estamos haciendo declaraciones, aunque a lo mejor no lo lea, quiero agradecer a mi hermana todo su apoyo en la cocina, por su experiencia en los fogones, sus maravillosas recetas y su paciencia. Y a mi madre por todo su apoyo y amor, que haga lo que haga está ahí siempre dándome ánimos. A mi cuñado, tanto de lo mismo (y que me deja usar su súper cámara de fotos, sin la que el blog estaría muuuucho peor, creedme!). Y a mis amigos, especialmente a Jeny, que además de gran catadora de postres es una genial compañera en todo. Gracias a todos chicos por este año genial que me habéis dado :). ¡Este brindis os lo dedico a vosotros!


Sin mucho más que decir, que ya he dicho suficiente, os dejo con la receta, de unas galletas muy festivas para despedir el año y dar la bienvenida a uno nuevo que viene. Son galletas de mantequilla sin gluten, y por lo tanto aptas para celíacos, con un glaseado de frambuesa riquísimo que no dejará indiferente a nadie.


Receta de galletas de mantequilla glaseadas (sin gluten)
- 100 gr de harina de arroz*
- 90 gr de harina de espelta*
- 60 gr de harina de maíz*
- 100 gr de azúcar blanco
- Una pizca de sal
- 175 gr de mantequilla pomada
- Una yema de huevo

*Ver anotaciones finales

En un bol, mezclamos las harinas, junto con el azúcar y la sal. Hacemos un hueco en el medio, como si fuese un volcán, y echamos la yema de huevo. Amasamos bien (podemos hacerlo a mano o con la amasadora, yo lo hice a mano). Echamos la mantequilla, que debe estar a temperatura ambiente, y la integramos bien hasta que obtengamos una masa lisa y compacta. 

Partimos la masa a la mitad, y hacemos dos bolas con cada cacho. Estiramos cada una sobre un papel de horno, hasta que tenga un grosor de unos 4 milímetros, y las metemos al frigorífico durante una hora aproximadamente. Transcurrido ese tiempo, las sacamos y con un cortador circular, o un vaso de cristal, cortamos círculos con la masa del mismo tamaño. Las ponemos sobre un papel sulfurizado y las metemos al horno, precalentado a 180º con calor arriba y abajo, durante 15-18 minutos. Las galletas aumentan un poco su tamaño, pero no pierden demasiado la forma, aunque recomiendo no usar esta receta para cortadores demasiado complejos, sólo para formas básicas. Transcurrido ese tiempo, o cuando veamos que se empiezan a dorar por los bordes, las sacamos y las dejamos enfriar sobre una rejilla. No las manipuléis hasta que no se hayan enfriado, o se os romperán. 

En total, salen unas 25 galletas de buen tamaño.


Receta para el glaseado de frambuesa
- Una clara de huevo
- 1/3 tsp de crémor tártaro*
- 200 gr de azúcar glass
- Aroma de frambuesa

*Ver anotaciones finales

En un bol amplio, echamos la clara de huevo y el crémor tártaro. Los mezclamos con la ayuda de una batidora de varillas hasta que empiecen a espumar. 

En otro bol, tamizamos el azúcar glass. Lo vamos añadiendo a cucharadas a la mezcla anterior, sin dejar de batir a velocidad media. Cuando lo hayamos echado todo, añadimos unas tres gotas de aroma de frambuesa, y mezclamos bien.

Separamos dos cucharadas soperas de este glaseado, que será nuestra glasa de delineado, es decir, con la que dibujaremos los bordes de nuestra galleta con la ayuda de una manga y una boquilla de nuestra elección. Al resto de nuestro glaseado le iremos añadiendo unas cucharadas de agua fría y mezclaremos bien, para licuarlo y que nos sirva para el relleno.

Dejamos secar unas 8 horas (dependiendo de la humedad de vuestra casa). Decoramos como más nos guste.


Para la decoración: con la ayuda de un sténcil, pintamos la superficie de la galleta con un pincel. Yo he usado colorante dorado líquido de Rainbow Dust y lo he diluido un poco con alcohol para repostería de Sugarflair. Lo dejamos secar unos 20 minutos, y ya tenemos listas nuestras galletas.

*Ver anotaciones finales

Consejos/Variaciones:
  • Aunque esta receta está adaptada para celíacos, y por tanto no tiene gluten, los que no tengáis esta intolerancia podéis hacerla igualmente usando harina normal. Bastará con usar 250 gr de harina de trigo blanca en lugar de la mezcla de harinas que os pongo en la receta, que por cierto es una adaptación de las "Cookies lluvia de color", del libro Cookies y pastas paso a paso, de María Ballarín (pág. 18).
  • El crémor tártaro ayuda a que las claras no suban y se consiga la consistencia adecuada en el glaseado. Yo he usado 1/3 de teaspoon, es decir, sobre 1,5 ml. Si no lo tenéis, no pasa nada, podéis prescindir de él. Simplemente id añadiendo el azúcar a las claras sin haber batido éstas con anterioridad, y podéis obtener igualmente buenos resultados.
  • Yo he usado una boquilla bastante más ancha de lo que quería, porque no fui capaz de encontrar la que uso en estos casos, que suele ser una número 3 o 4 de Wilton. Vosotros usad la que mejor os funcione, aunque pensad que cuanto más ancha sea, más glaseado usaréis para el delineado, y puede que luego no os llegue para el relleno.
  • En cuanto al stencil, para los que no lo hayáis usado nunca, o incluso si nunca lo habéis visto, es una plantilla que se usa en repostería, tanto para galletas como para fondant, y la verdad es que da buenos resultados si la usas bien (se nota que yo aún soy novata, jeje). El mío tiene un reloj dibujado, me costó 3,95€ y lo compré aquí
  • Es MUY IMPORTANTE que no manipuléis las galletas una vez han salido del horno. Dejadlas que se enfríen del todo, porque si no se os romperán en las manos nada más tocarlas. Esto ocurre porque tiene una elevada proporción de grasa (mantequilla en este caso) para la harina que lleva, pero le da también una textura muy rica a la hora de comerlas, ya veréis.
  • La receta del glaseado la he adaptado de esta de El rincón de Bea, y en ella os explica todo lo que necesitáis saber para conseguir una buena glasa.
  • La decoración es opcional, podéis comeros las galletas tal cual, o cambiar el glaseado (colorearlo, añadir sprinkles o nonpareils, etc), ya sabéis, ¡imaginación al poder! 


Bueno, ahora sí que me despido. Os deseo a todos un feliz año nuevo, que el que venga sea mejor que el que se va, y que nos traiga a todos muchas alegrías y salud para disfrutarlas con nuestros seres queridos.

Bueno, vale, sí. ¡¡¡Y muchas nuevas recetas con las que disfrutar de la cocina!!!

¡¡¡FELIZ AÑO 2015 A TODOS!!!

Un besazo (el último y más especial del año)

Lucía

Información nutricional de las Galletas de mantequilla con glaseado de frambuesa:
Calorías totales: 3379 kcal
Calorías por ración (25 galletas/raciones): 135,16 kcal

martes, 23 de diciembre de 2014

¡Calentando motores prenavideños! Receta de Pandoro di Verona


¿Qué, cómo marcha la cosa? ¿Todo a punto para la cena de Nochebuena y la posterior comilona de Navidad? En mi casa está la cosa que echa humo, pero no por nada malo, sino porque andamos a cien con los preparativos! Además los niños no tienen cole, y aprovechando que estos días el tiempo ha decidido ponerse de nuestro lado con un sol radiante, que seguramente poco durará, estamos de aquí para allá de una a otra actividad. Me encanta esta época, porque siempre hay algo que hacer :)

Aun así, sigo a tope de trabajo. Pero a tope de verdad. Este viernes mismo es la fecha tope para enviar uno de los muchos estudios para el máster, y sigo redactando la memoria de prácticas. Además de estudiar, que el 8 tengo examen. Vamos, que si alguien piensa a estas alturas que puedo aburrirme… ¡desde luego que se equivoca!


Pero estoy contenta, las cosas sean dichas eh. Porque a pesar de estar hasta arriba de chollo esta época no deja de sorprenderme año tras año. Lo siento, pero soy de ese grupo de gente a la que les flipa la Navidad. Y digo lo siento porque como veis contagio ese sentimiento en el blog, y sé que habrá gente a la que le parezca algo cansina (veeenga… que total sólo dura dos semanitas de nada…). Conste que sí hay algo que no me hace ilusión, aunque al resto sí, y son las super cenas/comidas/megabanquetes que se organizan en estas fechas. A mí es obvio que me gusta cocinar, y me encanta preparar canapés, los dulces y todo eso. Pero creo que llegado a un punto nos pasamos. Y mucho. ¡¡¡Pero si en casa de mi abuela tenemos turrones, polvorones y hojaldrinas hasta marzo!!! Yo, que soy más de cenar ligerito y comer bien, pero sano, acabo hecha polvo las primeras semanas de enero.

El caso es que llevo ya unos cuantos días mentalizándome con la que se me viene encima y he decidido este año tomar conciencia e intentar controlar la situación en la medida de lo posible. Hemos reducido cantidades dentro de un margen razonable (por supuesto, hablo de las cosas de las que nos encargamos nosotros, porque del resto… ¡ay de quien se le ocurra meter mano en la cocina de mi abuela!), y hemos procurado ir a lo seguro, cosas que gustan a todos y que después no estemos rogando con ellas hasta Semana Santa (que nos veo venir…). Por supuesto, esto es lo de siempre: una cosa es el plan, otra el resultado… Ya os contaré en qué acaba. 


Y es que no hay fiesta en la que no surjan imprevistos. Uno de ellos es el reto de Bake the World de este mes, en el que por supuesto participo. Porque, ¿quién podría resistirse a preparar un hermoso y rico Pandoro en estas fechas? Sí, queridos, esta es la propuesta de Clara y Virginia este mes, y sin dudarlo dos veces me he puesto manos a la obra con esta nueva creación. Y digo nueva porque lo es para mí, no había oído hablar de este dulce hasta principios de noviembre, cuando comencé a verlo por la red, y me pareció una alternativa genial al típico Panettone al que casi ya estamos acostumbrados. Pero lo que de verdad me cautivó fue su forma, estrellada, taaan navideña a la que no podía resistirme, de verdad. En mi casa se dieron cuenta, y no tardaron en aprovechar la ocasión de mi Santo, el 13 de diciembre, para regalarme el molde de aluminio original con el que hacer este dulce. 

Aunque he de confesar que esta receta ha dado lugar a más de un momento de desesperación por mi parte. El prefermento se salió por los bordes del bol, después el segundo levado llevó más tiempo que el que había previsto y tuve que enviar a mi madre a casa a que lo metiera a la nevera (no me vuelve a pasar lo del pan del jamón, el sobrefermento es cosa del pasado amigos!), y después descubro que el tercer levado puede durar hasta ¡¡12 horas!! Esto, sin duda, ha sido lo peor: metí la masa en el molde a las 15:45h, y tenía que mandar las fotos y la entrada antes de las 23:59h!!!! ¡No tenía 12 horas para esperar! Vamos, que lo he pasado un poco mal por momentos, pero sólo un poquito. Y creo que el resultado ha merecido la pena, ¿no creéis?


Conste que también me ha servido para hacer algo que sabéis que me encanta, y es indagar sobre la historia y cultura que rodean este postre. Hay webs maravillosas que lo explican, así que no voy a aburriros contándoosla. Lo que sí os diré es que he descubierto que en Verona, aunque suele ser un postre que está presente en la mayoría de los hogares por Navidad, no es típico prepararlo en casa. Resulta que, siendo un dulce tan laborioso, hay una serie de pastelerías ya conocidas en la ciudad que están especializadas en la elaboración del mismo y la gente suele encargarlos allí. Creo que esto nos da una idea del nivel de dificultad del mismo, jeje. A ver, no os asustéis: complicado, lo que se dice complicado, no es. Al menos no si sigues los pasos, y conoces bien los tiempos. En mi caso, he decidido dejaros todos los pasos en la receta lo más claros posibles, indicando el tiempo de cada uno, aunque no es típico que yo haga eso en el blog, pero lo creo necesario para planificar bien el pandoro.

Me parece un postre maravilloso para sorprender a la familia por Nochebuena. Yo desde luego es lo que tengo pensado hacer, no sé vosotros. Y además, como esta receta da para dos pandoros, he congelado la mitad de la masa para hornearla en Navidad. ¿Cómo lo veis?


Bueno, que sé que el tiempo es oro (y en estas fechas más), y no quiero enrollarme más. Os dejo con la receta, explicada paso a paso para que podáis lanzaros sin problema a probarla y os salga a la primera.

Receta de Pandoro (adaptada de esta de Unodedos)
INGREDIENTES
Ingredientes para el prefermento:
- 15 gr de levadura fresca
- 60 ml de agua templada
- 10 gr de azúcar
- 1 yema de huevo
- 50 gr de harina de fuerza

DÍA 1
21:00h Echamos en un bol el agua tibia, donde disolveremos la levadura desmenuzada. Dejamos que repose 5 minutos. En otro recipiente amplio, echamos la harina, y añadimos la mezcla de agua y levadura. Mezclamos bien con la ayuda de una espátula. Añadimos el azúcar y lo integramos a la mezcla. Batimos un poco la yema de huevo y la integramos también. Removemos para asegurarnos que la mezcla es homogénea. La dejamos reposar de 10 a 15 minutos (si en vuestra cocina tenéis una temperatura más bien templada, con 10 minutos será suficiente), hasta que veamos que empieza a burbujear. Tapamos con papel film y lo metemos en la nevera hasta el día siguiente.

DÍA 2
Ingredientes para la primera masa (primo impasto):
- El prefermento del día anterior
- 5 gr de levadura fresca
- 25 gr de azúcar
- 1 huevo mediano
- 200 gr de harina de fuerza
- 30 gr de mantequilla pomada

09:00h En un vaso, echamos dos  cucharadas de agua tibia (unos 30 ml), y disolvemos en ella la levadura. Añadimos esta mezcla a la del prefermento anterior, y la integramos bien con ayuda de una espátula o lengua. Añadimos primero el azúcar, y mezclamos bien. A continuación, batimos el huevo y lo echamos a la mezcla integrándolo con movimientos envolventes. Por último, vamos añadiendo la harina poco a poco. En este punto es mejor dejar la espátula y amasar o bien a mano (como hice yo) o bien en nuestro robot de cocina con el accesorio de gancho. Cuando veamos que la masa ya tiene una textura homogénea, añadimos la mantequilla, que debe estar a temperatura ambiente, y la integramos a nuestra mezcla. Engrasamos un bol con aceite y echamos en él nuestra masa, la tapamos con film o con un paño y dejamos que repose aproximadamente una hora a temperatura ambiente.

Ingredientes para la segunda masa (secondo impasto):
- La primera masa
- 2 huevos medianos
- 1 cucharada y media (tbsp) de vainilla en pasta
- 2 cucharaditas (tsp) de agua de azahar
- Una pizca de sal
- 115 gr de azúcar
- 200 gr de harina de fuerza
- 140 gr de mantequilla a temperatura ambiente

10:30h Llegados a este punto, yo decidí cambiar el bol de trabajo, por lo que eché la masa que ya había preparado en el bol de la batidora o robot de cocina, con el accesorio de gancho. Añadimos en la masa previa los huevos batidos en primer lugar; cuando se hayan integrado, añadimos la vainilla y el agua de azahar; una vez se hayan integrado, añadimos la sal, luego la azúcar, y cuando la masa sea homogénea, echamos la harina poco a poco, y sin dejar de batir a velocidad media. Yo lo tuve amasando en el robot durante unos 10 minutos, hasta obtener una masa suave y elástica. Lo echamos en un bol, engrasado previamente, y lo dejamos que fermente hasta que doble su tamaño (a mí me tardo una hora y media). Cuando haya subido, podemos hacer dos cosas: o bien seguir con el proceso, o, como fue mi caso, meter la masa a la nevera y continuar más tarde. 

13:30h Enharinamos una superficie limpia, y en ella echamos nuestra masa. La desgasificamos y con ayuda de un rodillo le damos forma de rectángulo, estirándola bien (hasta obtener un rectángulo de aproximadamente 55 x 30 centímetros, o un grosor de medio centímetro como máximo). Vamos a empezar el proceso de hojaldrado. Cortamos la mantequilla en láminas y la colocamos en el centro de nuestro rectángulo de masa. Doblamos las esquinas cara el centro, asegurándonos que la mantequilla queda “encerrada” en su interior. La estiramos de nuevo para integrarla, y la doblamos en tres partes, como un libro, llevando cada extremo de la masa al centro. La envolvemos en film transparente y la metemos en la nevera media hora. Transcurrido este tiempo, la sacamos y repetimos la acción anterior dos veces más, dejando reposar siempre la masa 30 minutos entre cada vez. En total, desde que empezamos el proceso de hojaldrado, debe haber pasado como mínimo 1 hora y media. 

15:15h Sacamos la masa de la nevera tras el último reposo, estiramos la masa y la dividimos en dos partes. Una de ellas podemos usarla más tarde o bien congelarla, como yo hice, para otro día (aunque no puedo asegurar que se logren los mismos resultados). La otra, la vamos a bolear: vamos a coger los extremos y llevarlos al centro formando una bola, sin apenas amasar, ya que queremos que conserve la estructura hojaldrada. Engrasamos nuestro molde con mantequilla, y espolvoreamos con azúcar glas. Echamos la bola de masa en el molde, con la cara lisa hacia abajo. Tapamos el molde y lo dejamos reposar de nuevo, para que fermente, hasta que triplique su tamaño y la masa asome por fuera del borde. Puede tardar de unas 6 a 9 horas. En mi caso, estuvo listo a las 6 horas y media (de ahí mi miedo a no poder publicarla a tiempo…).

21:45h Precalentamos el horno a 180º con calor arriba y abajo y ventilador. Lo horneamos sobre una rejilla que pondremos en el segundo nivel más bajo (aunque yo, la próxima vez, la colocaré directamente en el fondo del horno, pues considero que en mi caso puedo conseguir mejores resultados; en vuestros hornos, dependerá mucho, aconsejo que os guiéis por el color dorado de la base). Lo horneamos así 10-12 minutos, y transcurrido este tiempo, bajamos la temperatura del horno a 150º y lo dejamos unos 20 minutos más. Si veis que se dora demasiado en la base, poned sobre ella papel de aluminio apto para el horno, pero aseguraros de que hayan pasado mínimo 15 minutos desde que lo introdujisteis el molde. 

22:15h Apagamos el horno y sacamos el molde. Dejamos que el pandoro repose en el molde unos 5 o 10 minutos, y transcurrido este tiempo lo echamos sobre una rejilla. Debería desmoldarse sin problema, si lo habéis engrasado lo suficiente simplemente se deslizará hasta la rejilla. Dejamos enfriar. A la hora de servirlo, lo espolvorearemos de azúcar glas.


Tiempo total: 24 horas
Previsión de tiempo de trabajo: 2 días

Bueno, lo sé, es una receta larga y trabajosa. Pero la recomiendo porque merece la pena el resultado, la verdad. Yo cuando lo vi hecho casi me emociono. Que digo casi, ¡¡me emocioné muchísimo!! Estoy deseando que sea Nochebuena para sorprender a la familia. Ya os contaré sus impresiones (y actualizaré con la foto de la presentación, así que estad atentos!), pero eso sí, en futuras entradas, que por ahora me voy a dar un descansito de unos días para disfrutar de la Navidad como Dios manda.

Que tengáis una semana maravillosa y disfrutéis al máximo de estas fiestas con vuestras familias, pareja y amigos. ¡Un saludo a todos!

Biquiños y… BO NADAL!!!!

Información nutricional del Pandoro
Calorías totales: 3841 kcal
Calorías por ración (15 raciones/pedazos): 256 kcal

domingo, 7 de diciembre de 2014

Christmas is coming! Apfeltaschen o empanadillas de manzana (FoodBloggers Ttm)


Desde que empezó diciembre, mi sobrino pequeño nos manda a todos en casa a cantar villancicos por la noche antes de ir a cama. No es una opción: coge su batuta (improvisada, por supuesto), nos pone a todos en fila, y ale, a cantar todos. ¡Y ojito con equivocarse! Que como alguien diga una palabra más o termine a destiempo, hay que empezar de nuevo. En resumen: estoy del “arre borriquito” hasta el moño, y aun no estamos a mediados de mes.


Deduciréis, por tanto, que en mi casa el espíritu navideño ya ha empezado a hacer mella en todos. Y no me quejo: la Navidad es mi época favorita del año, la mejor fiesta de todas. Desde siempre. Así que, en el fondo, me gusta esto de empezar ya a pensar en recetas festivas, en galletas especiadas, en chocolate a la taza y roscón de Reyes.


Así que no me he quejado ni un poquitín cuando he visto las propuestas del Reto Foodbloggers Trotamundos para este mes, pues nos transportan nada más y nada menos que a Alemania, un país en el que hace tiempo que pienso automáticamente cuando alguien dice “compras” y “Navidad” en una misma frase. Y es que es ver en la televisión o en internet las imágenes de esos mercadillos navideños alemanes y me derrito por dentro. 

Si ya flipé el año que estuve en París la víspera de Navidad, con el mercado de los Campos Elíseos (que tuve que ver corriendo por motivos de horario, snif, snif), no quiero imaginar cuando tenga la oportunidad de viajar a Alemania en Navidad… aiiiiins, me sale una sonrisa sólo de pensarlo. 


Por eso, hoy os traigo una receta típicamente alemana, las apfeltaschen, que básicamente son una versión más individual del típico apfelstrudel, o pastel de manzana. Las apfeltaschen son empanadillas rellenas de manzana horneadas con almendra y pasas, aunque admite multitud de versiones, por lo que he podido ver en la red. Ya sabéis que yo soy dada a adaptar mucho las recetas, sobre todo para aligerarlas en carga calórica y para ajustarlas según las necesidades especiales de los que me rodean. Por eso, esta receta no lleva azúcar. Ni pizca. Y por tanto puede ser apta para diabéticos. 


Tengo que agradecer a Leila de La nueva cocina de Leila por ser la anfitriona del reto de este mes, y proponernos unas recetas tan fantásticas. Y también a Aisha de La cocina de Aisha, y Mon, de April’s kitch por administrar una comunidad tan genial como es la de Foodbloggers Trotamundos, y aceptarme en ella, por supuesto.



Sin más, os dejo con la receta. En mi casa ha gustado mucho, espero que a vosotros también. ¡A ver qué os parece!


Receta de Apfeltaschen (Empanadillas de manzana)
- 1 plancha de hojaldre
- 1 manzana red delicious (o del estilo, también vale la royal gala)
- Medio limón
- 1 cucharadita de edulcorante líquido (yo he usado aspartamo, pero la stevia vale también)
- 2 cucharaditas de harina de almendras
- 3 cucharadas de almendras laminadas
- 2 cucharadas de pasas
- 1 cucharada de naranja confitada en dados o picada
- 1 cucharadita de canela en polvo
- 2 cucharaditas de extracto de vainilla

Pelamos la manzana y la cortamos en dados muy pequeños (brunoise), procurando que sean más o menos del mismo tamaño, las echamos a un cuenco y añadimos el zumo de medio limón para evitar que se oxiden. Removemos bien y añadimos enseguida el edulcorante líquido (también se pueden añadir unas gotas de miel, aunque si se padece diabetes es mejor evitar aumentar demasiado el índice glucémico). Añadimos la harina de almendras, la almendra laminada, las pasas, la naranja confitada (si la tenemos en rodajas, habremos de cortarla en cubitos pequeños) y removemos muy bien la mezcla, procurando que todos los ingredientes queden bien integrados. Por último, añadimos la canela y la vainilla, y con ayuda de una cuchara removemos de nuevo para mezclar bien los sabores. Tapamos la mezcla con papel film y metemos a la nevera durante aproximadamente una hora (yo la dejé casi dos pero con una es suficiente). Así aseguraremos que la manzana absorba todos los aromas y quedará un relleno mucho más sabroso.

Precalentamos el horno a 180º con calor arriba y abajo. Sacamos el hojaldre de la nevera y la extendemos en una superficie lisa. Cortamos la plancha de masa de la forma que más nos guste: yo he hecho cuadrados grandes y con el hojaldre que me sobró hice rectángulos más pequeñitos, pero esto va según el gusto de cada uno. ¡Creatividad a tope!

Sacamos la mezcla de la nevera. En cada cuadrado que hemos recortado, echamos una cucharada generosa de la mezcla. Debemos llenar bien la superficie del hojaldre dejando libres los extremos, pero sin miedo a echar demasiado (pensad que en el horno la masa se va a inflar mucho y no queremos que la proporción de masa supere a la del relleno). Así que sed generosos con el relleno, lo agradeceréis después. Cerramos cada empanadilla con otro cuadrado de igual tamaño, sobre el que haremos unos tres o cuatro cortes para que la masa respire en el horno. 

Colocamos las empanadillas en un papel sulfurizado, y las metemos al horno durante 20-22 minutos, o hasta que adquieran un tono dorado.

Consejos/Variaciones:
  • Si no sois diabéticos y queréis un relleno más dulce, podéis añadir una cucharada de azúcar moreno a la mezcla, le da un toque tostado muy rico y no enmascara demasiado el sabor de la manzana.
  • OPCIONAL: antes de meter las empanadillas al horno, podéis barnizarlas con un almíbar ligero. Os recomiendo calendar en un vasito unas cucharadas de agua y unos 20 gr de azúcar moreno. Removéis bien hasta que se haya disuelto y dejáis templar. Con ayuda de una brocha de cocina, pincelamos las empanadillas hasta haber cubierto de almíbar toda la masa y la metéis al horno. El aspecto no variará demasiado pero sí le aportará un sabor un poco más dulce a la masa de hojaldre.
  • Estas empanadillas permiten introducir numerosas variaciones en el relleno, pudiendo alterar la cantidad de especias, frutos secos o deshidratados en la medida en que prefiramos. Si os gusta mucho la canela, no hay problema en que en lugar de una cucharadita echéis dos o tres, y en lugar de pasas podemos poner arándanos, por ejemplo. ¡Vamos, que las adaptéis como más os gusten! :)

Recomiendo tomarlas templadas, cuando el relleno está todavía calentito, y el exterior crujiente. Pero no las comáis recién salidas del horno, el hojaldre podría estar todavía algo crudo y os puede sentar mal. Es mejor esperar a que se seque bien, la textura es infinitamente mejor.


Probadla y me contáis, ¡yo creo que no defrauda! Ahora os dejo, voy a aprovechar que tengo un puentecillo por delante para adelantar trabajo y así sacar tiempo libre para seguir horneando ;) En unos días, más y mejor, ¡nos vemos!

Un besiño!

Información nutricional de las empanadillas de manzana o Apfeltaschen
Calorías totales: 1238 kcal
Calorías por ración (6 empanadillas/raciones): 206 kcal

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Pan de Jamón (Reto Bake the World)


¡Ta-ta-ta-chán! Como ya avisé en la anterior entrada, traigo conmigo no sólo una nueva receta sino también un nuevo proyecto, o experiencia (no tengo muy claro cómo llamarlo todavía…), al que me he sumado con mucha ilusión. Y es que a partir de ahora voy a participar en los retos mensuales de Bake the World, un blog dedicado al pan en sus infinitas formas y variantes, capitaneado por Clara (www.missmigas.com/) y Virginia (http://sweetandsour.es/). Llevan ya mucho tiempo con este proyecto en marcha, que sigo desde que empecé el blog, y al que contribuyen cada mes multitud de bloggers con sus propuestas.

Este es mi primer aporte a la causa, y ya os aseguro que no será el último, pues espero poder participar en el reto cada mes siempre que mis obligaciones me lo permitan. De momento, estoy encantada, y por eso quiero agradecer a Clara su respuesta amable y la facilidad con la que nos presentan todas las propuestas, es una auténtica maravilla.


Este mes, toca una receta típicamente venezolana, el Pan de Jamón, que se suele preparar en Navidad para acompañar las hallacas, el pernil o la ensalada de gallina. La versión más tradicional lleva lonchas de jamón, panceta, pasas y aceitunas, pero como en Bake the World nos han animado a dar rienda suelta a nuestra imaginación (y ya sabéis que en este sentido no me puedo estar quieta, jeje), he decidido aportar mi toque personal al asunto. Por eso, este pan lleva pechuga de pavo en lugar de jamón, y también queso tierno, pasas, nueces, y queso de cabra desmenuzado. A mí el resultado me ha convencido, ¡espero que a vosotros también!


Además, he variado la receta de la propia masa de pan, reduciendo la cantidad de grasa, y cambiando el azúcar por miel. Por tanto, podemos decir que es un pan más sano, ya que contiene menos grasas saturadas tanto en el relleno como en el pan. También tengo que deciros que, a pesar de que opté aquí por mantenerme fiel al original, podéis intentar cambiar la harina de trigo por harina de espelta, o harina de arroz, y adaptarlo para celíacos, o incluso usar mitad harina normal, mitad integral, para añadir más fibra al pan. ¡Vamos, que ofrece un montón de posibilidades, por lo que lo recomiendo encarecidamente!


Receta de Pan de Jamón (adaptada de http://www.comedera.com/pan-de-jamon/)
- 300 gr de harina de trigo todo uso
- 9 gr de levadura fresca
- 105 gr de agua templada
- 60 gr de leche semidesnatada
- 7 gr de aceite de oliva suave
- 1 huevo batido
- 6 gr de sal
- 15 gr de miel
- 100 gr de pechuga de pavo en lonchas
- 100 gr de queso tierno en lonchas
- Una cuña pequeña de queso de cabra
- Un puñado de pasas
- Un puñado de nueces

En primer lugar, pondremos la harina en un bol haciendo un volcán. En un borde, colocamos la sal y la miel, y en el contrario, la levadura fresca. Vertemos el agua templada para activar la levadura, y dejamos reposar unos 10-12 minutos.

Añadimos unos ¾ del huevo batido, y reservamos el cuarto restante para barnizar el pan antes de meterlo al horno. Añadimos también la leche y amasamos hasta formar una masa homogénea. Aviso para navegantes: es muy pegajosa (como la de casi cualquier pan, vamos), así que paciencia. Por último, añadimos el aceite e integramos bien. Dejaremos reposar esta masa en un bol, en un lugar tibio, y lo dejamos leudar hasta que doble su volumen (yo precaliento el horno a 25 grados, lo apago e introduzco el bol, así me aseguro que tenga la temperatura adecuada y esté libre de corrientes de aire). Tarda aproximadamente una hora, pero dependerá de la temperatura a la que esté el pan y de la humedad que haya en vuestra casa.

Una vez haya doblado su tamaño, enharinamos una superficie lisa, la echamos encima y la desgasificamos aplanándola con las manos. Amasamos bien, añadiendo algo de harina si fuera necesario para que no se nos pegue (no debemos abusar, pensad que cuanta más harina añadamos, más compacta será la masa cuando la saquemos del horno, y no queremos comer una piedra verdad?). Estiramos la masa sobre un papel de horno, previamente enharinado, con la ayuda de un rodillo, hasta obtener un rectángulo de masa de aproximadamente medio centímetro de grosor. Ponemos una primera capa de pechuga de pavo, después otra de queso, el queso de cabra desmenuzado, y finalmente las pasas y las nueces, bien repartidas. 

Le damos forma al pan enrollándolo con cuidado, hasta llegar al borde, donde haremos presión para que no se nos abra durante el leudado. Un truco para esto, es voltear el pan, dejando el borde para abajo, así aseguramos que se selle bien con la presión que ejercerá el peso del propio pan. Volvemos a dejar leudar el pan hasta que doble de nuevo su tamaño, una hora aproximadamente, siguiendo las mismas instrucciones que os he dado antes (en un lugar templado sin corrientes de aire). Aviso: no os paséis con el leudado, sólo conseguiréis que vuestro pan se desparrame y se abra cuando lo metáis al horno. 

Precalentamos el horno a 180º, con calor arriba y abajo. Con el huevo batido que nos ha sobrado, y la ayuda de un pincel, barnizamos toda la superficie del pan, para que adquiera un tono dorado una vez esté cocido. Lo metemos al horno durante 20 minutos, o hasta que veamos que empieza a dorarse.


Espero que lo disfrutéis tanto como lo hemos disfrutado nosotros en casa. Aunque es un pan consistente, por el tamaño y el relleno, se puede hornear en cualquier momento ya que se puede congelar sin problema. Os recomiendo que lo cortéis en rebanadas (a mí me han salido unas 12), y las metáis en el congelador, así las tendréis disponibles en cualquier momento, sólo tendréis que meterlas en la tostadora unos 3-4 minutos. O también se puede descongelar a temperatura ambiente durante una hora, eso como veáis. A mí me gusta calentarlas en el tostador a la hora de cenar, calentitas y crujientes por fuera... En fin, que aun no he desayunado y ya estoy pensando en la cena...

Lo dicho, hacedlo, comedlo y luego me contáis. ¡Espero vuestras opiniones!

Un besiño!

Información nutricional del Pan de Jamón:
Calorías totales: 1800 kcal
Calorías por ración (12 raciones/rebanadas): 150 kcal