Está demostrado que a veces los postres van por su
cuenta. Da igual que sigas todos los pasos, añadas los ingredientes medidos
hasta el último miligramo... ellos siempre tendrán su última palabra. Ya
ocurrió con la anterior receta, y por lo que veo se está convirtiendo en
tendencia entre nuestros queridos "bizcochos". Y es que juro que no
hacemos nada raro, en serio, pero a veces hay factores con los que no cuentas;
en el caso de la coca de caquis era la fructosa, y en esta ocasión ha sido el
chocolate blanco. Sí, el de Nestlé, de repostería, para derretir. No sabemos
cómo ni por qué, pero ha convertido un bizcocho en brownie, así porque
sí.

¿Y por qué sabemos que fue el chocolate blanco? Pues
porque el día anterior, para el cumple de mi sobrino, mi hermana utilizó
exactamente los mismo ingredientes para hacer un bizcocho de chocolate, que
quedó esponjoso, con volumen... mmm... estaba riquísimo (lo sé, no tengo foto,
es que no duró mucho... no me matéis!!). ¿Dónde radicaba la diferencia? Que no
llevaba chocolate blanco, sólo habíamos utilizado la tableta de chocolate
negro, y salió riquísimo.
Y claro, teniendo en cuenta que la coca de caquis no
iba a llegar para la sobremesa del domingo (ya que nuestra familia, además de
extensa, es de buen comer, por así decirlo), decidimos añadir una versión más
ampliada de nuestro exitoso bizcocho de chocolate, pero esta vez utilizando
chocolate blanco, que la verdad no habíamos probado antes.
Y así quedó. Apariencia de brownie, ¿verdad? Bueeeno,
el caso es que estaba riquísimo de sabor, pero rico de verdad.
E hipercalórico, también.
En fin... mejor me voy a callar, y os dejo la receta.
Comprobadlo vosotros :-)
- 125 gr de chocolate negro para derretir (nosotras
utilizamos el de marca Nestlé)
- 125 gr de chocolate blanco para derretir (lo mismo
de antes, marca Nestlé)
- 150 gr de mantequilla
- 5 huevos (claras y yemas por separado)
- 40 gr de Maizena
- 16 gr de levadura (un sobre de Royal de toda la
vida)
Primero, dividimos la mantequilla a partes iguales y
la repartimos en dos cuencos (es decir, 75 gr aproximadamente en cada uno).
Dividimos en onzas el chocolate, y echamos el blanco en un cuenco y el negro en
el otro. Derretimos al baño maría (nosotras lo hicimos en dos cazuelas
dentro de otras, vamos, al método más rudimentario, pero efectivo ehh!!)
Mientras, batimos las claras a punto de
nieve. Cuando estén listas, añadimos la maizena y la levadura.
 |
Esta sería una textura idónea, fijaos en la imagen inferior que es realmente esponjosa. |
Es el momento de retomar los fogones. Comprobamos el
estado del chocolate, siempre procurando mover la mezcla para que no se queme
ni se formen grumos. Cuando consideremos que está completamente derretido,
removemos bien para que se integre del todo el chocolate con la mantequilla.
Una vez hecho todo esto, añadimos el chocolate a la mezcla de las claras con la maizena y la levadura, y mezclamos bien (sin darle damasiada caña ehh!!). Por último, añadimos las yemas de una a una, que iremos integrando poco a poco a nuestra mezcla.
¡Y esto es todo! Vale, si, un poco desastre si que fue, pero ¡ojo! el sabor es muy bueno; al fin y al cabo, no podríamos esperar menos del chocolate, mmm...
Os animo a que lo practiquéis en casa, y si conseguís que os suba, por dios, ¡hacédnoslo saber! Y ya sabéis, si no queréis arriesgar, modificad sólo el apartado del chocolate: en lugar de añadir 250 gr de un tipo y 250 gr de otro, id a lo seguro: 500 gr de chocolate negro, y queda perfecto. Esponjoso, suave, dulce... ai, que ya tengo hambre otra vez...
En fin, nos vemos muy pronto... ¡¡¡que ya es Halloween!!!
¡Un biquiño!